Sufrimiento

Trabajar en un programa que no funciona es malo, pero aún peor es ser su guionista… ¿Por qué la culpa de los males de la tele suele ser de los guionistas? Muy fácil, somos como los mayordomos de las antiguas novelas de misterio, alguien que siempre está cerca del ‘escenario del crimen’. Cuando el programa triunfa es gracias a las personas ‘importantes’ del mismo, pero cuando hay que buscar un culpable, ¿quién se atreve a señalar a los importantes? Evidentemente nadie, por eso todas las miradas recaen en nosotros y yo lo entiendo, es verosímil y no perjudica a nadie… ¿A nadie?

Todos conocemos programas que han ido mal, incluso a nuestra cabeza vienen algunos que van mal ahora mismo, pero mejor no decimos nombres para no hacer más daño a quienes lo están sufriendo. Prefiero mirar atrás y recordar un sufrimiento propio.

Era el año 2001 y una importante cadena a nivel nacional estrenó a bombo y platillo un programa cuyo nombre prefiero no recordar. Trabajaba en él como subdirector y, sin duda, fue el peor sufrimiento de toda mi vida laboral.

Lo más curioso de aquel programa es que no fue mal de audiencia, la media de todas las emisiones estaría en torno al 20%, pero claro, la cadena quería más, mucho más. El origen de todos nuestros problemas era la falta de estructura, ninguno teníamos claro de qué iba el programa ni qué contenidos eran los más adecuados. Parece raro así escrito, pero, por desgracia, es bastante habitual. Además, allí todo el mundo opinaba: los directivos de la cadena, los dueños de la productora, la directora (que también era la presentadora), el director, la productora, el subdirector (o sea, yo), los guionistas, los redactores, los de la limpieza, los de seguridad… Pero nadie, absolutamente nadie tomaba las riendas y decidía qué había que hacer y qué no. Aquello era como el camarote de los hermanos Mars. ¿Parece cómico, verdad? Pues era un drama, lo que ocurre es que casi veinte años después me puedo reír de aquel desbarajuste.

Hay redacciones de programas que son como el camarote de los hermanos Marx

Nos pasábamos el tiempo divagando sobre contenidos imposibles, editando vídeos que nunca se emitirían y cerrando invitados que, al llegar al plató, se empeñaban en darlo todo, seguramente como venganza para tenernos allí una semana más. Cuando cancelaron el programa suspiré aliviado, a pesar de que me quedaba en el paro.

Por suerte, en esa ocasión nadie acusó a los guionistas de nada, estaba demasiado claro que no eran el problema, sin embargo, podrían haber sido parte de la solución. Hoy día sabemos que la estructura de un programa es fundamental para que este funcione, saber qué queremos y qué le vamos a ofrecer a la audiencia es vital, y es que ahora sabemos mejor qué es un guion. A pesar de eso, siguen fracasando programas. No hay que dejarse cegar por las ‘estrellas’, ni creer que teniendo a tal o cual famoso los espectadores van a acudir en masa… No, hay que tener claro qué programa es y qué quiere contar, o sea, cuál es su estructura.

En la “Guía de guion” hay un capítulo dedicado a la estructura y al esquema de los programas, algo muy importante para construir un entretenimiento audiovisual de éxito, o sea, evitar un sufrimiento innecesario.

*Imagen cabecera: Película “My man Gofrey” (Al servicio de las damas) 1936

*Imagen interior: Película “A night at the opera” (Una noche en la ópera) (1935)

Publicado por Carlos TMz

La historia y la televisión se pueden ver, leer, vivir...

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: