Totales

Los totales de reacción de un invitado no hay que escribirlos previamente, pero hay que saber qué preguntarle a ese invitado, y ese es un buen trabajo de guion.

Los totales de reacción son un recurso narrativo muy importante tanto para programas como para documentales, aunque también hay series de ficción que los utilizan como la conocida “Modern family”. En los programas de televisión los totales se utilizan para aportar un mayor grado de credibilidad a lo que está ocurriendo. Concursos y realitys suelen utilizar este recurso con mucha soltura. Así encontramos totales en programas como “Supervivientes”, “Mastercheff” y un largo etcétera. Por la parte que me toca, mis totales preferidos son los del programa “First dates” ya que aportan una visión distinta de lo que está ocurriendo durante la cena. Normalmente, los invitados, al grabar los totales, cuentan cosas y aportan una información que no han dado tan claramente delante de su cita.

En los totales los guionistas no tenemos nada que escribir, ya que lo que dice el invitado tiene ser lo que el invitado quiere decir, sin embargo, si es importante que al hacer las preguntas el guionista de grabación tenga claro lo que le quiere preguntar a ese invitado, para que sus aportaciones enriquezcan el programa en su conjunto al ser editado.

Sabor a ti

En el verano de 1997 el programa “Sabor a ti” inició su emisión en Antena 3 TV presentado por Ana Rosa Quintana. Un programa que cambió de forma radical la programación de tarde en las parrillas de todas las cadenas a nivel nacional.

“Sabor a ti” tuvo un éxito inmediato que encumbró a Ana Rosa Quintana como presentadora y la convirtió en reina de las tardes televisivas. El programa en sus primeros años estuvo producido por Martingala (“La ruleta de la suerte”) y era un magacín que combinaba entrevistas a famosos y anónimos (testimonios) con actuaciones, concursos, corazón y actualidad. Hasta ese momento todas las cadenas nacionales y autonómicas (menos una) emitían telenovelas o películas, pero solo TVE era líder de audiencia. La nueva tendencia de Antena 3 con un magacín cambió el panorama y todas, menos TVE, quisieron tener su propio programa en directo, aunque el liderazgo de estos fue para “Sabor a ti”.

Sin embargo, esta novedosa idea ya la había puesto en practica con gran éxito Canal Sur TV y Antena 3 solo tuvo que adaptar el formato. En septiembre de 1996 comenzó en la autonómica andaluza un magacín de tarde llamado “De tarde en tarde” presentado por Irma Soriano y producido por Producciones 52 (“Tómbola”, “Gente con chispa”…). Yo fui redactor en ese programa pionero de las tardes y viví en primera persona lo complicado que fue cambiar la tendencia del espectador de los culebrones a un magacín diario que tenia secciones de testimonios, concursos, entrevistas, etc. Las primeras semanas no fueron fáciles, pero antes de la navidad de 1996 ya se veía que el cambio de tendencia nos favorecía. Terminamos la temporada en junio de 1997 siendo líderes de audiencia en Andalucía y eso favoreció que Antena 3 pusiera en marcha un programa similar. También jugó a favor de “Sabor a ti” que Carlos Taboada que había sido director de producción de Canal Sur fichara por Antena 3 como director general de producción. Sin embargo, según se comentó en el momento, “Sabor a ti” fue una apuesta de Jesús Hermida que era por entonces Director de Antena 3 y máximo responsable de los contenidos de la cadena.

El programa “Sabor a ti” también contó con profesionales que conocían de primera mano la dura batalla que se vivía en aquellos años para liderar en audiencias desde las autonómicas y es que muchos de los primeros componentes del equipo de “Sabor a ti” venían de Canal 9 y habían trabajado en programas como “Carta blanca” o “Parle vosté, calle vosté”. Todo esto no quita valor a “Sabor a ti”, al contrario, ya que fue capaz de nutrirse de distintas experiencias para nacer y triunfar, algo que es fundamental en televisión, por eso a “Sabor a ti” le corresponde el honor de haber roto la tendencia dominante en aquella época y dar paso a un nuevo tipo de televisión de tarde más directa y cercana.

Hoy día las parrillas de la tarde han cambiado mucho, pero la lucha por liderar las audiencias sigue tan viva como a finales de los noventa.

ENLACES: Programa “Sabor a ti” en Atresplayer (enlace) / “Sabor a ti” en wikipedia (enlace) / Artículo de Vertele sobre los 600 programas de “Sabor a ti” (enlace) / Jesús Hermida en wikipedia (enlace) / Artículo de Vertele sobre Producciones 52 (enlace) / Carlos Taboada en AcademiaTV (enlace).

Escaleta

Una escaleta es un documento que, de forma esquemática, resume todos los contenidos de un programa, así como su orden y duración.

La escaleta es un documento esencial dentro de un programa de televisión. Las hay de realización y de redacción, pero una buena escaleta puede contener todos los elementos importantes de la narración audiovisual. Lo mejor es ver la forma que tiene una escaleta tipo:

Esta es una escaleta de muestra, pero cada programa puede tener la suya personalizada. Este documento, normalmente, se realiza en formato excel para poder sumar los tiempos automáticamente. Para ampliar la información sobre este tema recomiendo el manual “Guía de guion“.

Las leyes del entretenimiento

A grandes rasgos podemos decir que el audiovisual, en función de sus contenidos, se divide en tres: educativo, informativo y de entretenimiento. De tal forma que todo lo que no sea ni educativo ni informativo, pertenece al entretenimiento.

En el entretenimiento entra desde la ficción a los videojuegos, pasando, por supuesto, por los programas de televisión que son los que aquí nos interesan. La gran pregunta es: ¿cómo hacer programas de televisión que entretengan y atraigan la atención del espectador?

Hay múltiples formatos y géneros televisivos que profundizan en cada una de las formas de hacer television, sin embargo, me gustaría establecer qué leyes básicas deben cumplir todos los que realmente quieran resultar atractivos para la audiencia. Sé que la pregunta es muy compleja y admite infinidad de respuestas, pero intentando concretar lo máximo posible y cerrar los conceptos para hacerlos genéricos podríamos decir que hay tres leyes básicas del entretenimiento audiovisual: La primera: cumplir lo que se promete. Un programa que se llame, por ejemplo, “El programa más largo del mundo” no puede durar una hora, a no ser que sea de humor, en cuyo caso debe ser muy irónico, para que se entienda el título; La segunda: respetar a la audiencia y a los participantes del programa. Los espectadores merecen todo nuestro respeto porque trabajamos para ellos, ¿o alguien piensa que no?; la tercera: no aburrir. Hacemos entretenimiento, por tanto, quien consiga atraer más la atención de los espectadores será el programa que mejor cumpla con su cometido.

Como siempre esto que aquí escribo es lo que yo pienso. Puede que haya quien no esté de acuerdo, lo entiendo y lo respeto, pero también habrá quien esté de acuerdo, en cuyo caso, muchas gracias.

Rótulos

Los rótulos dentro de un programa de televisión son un arma muy efectiva, pero también peligrosa…

Los rótulos refuerzan el contenido de un programa y lo hace en varios sentidos: aportando información al espectador sobre el tema del que se está hablando, destacando el nombre y cargo o cualificación de la persona que habla y también avanzando en futuros contenidos que llegarán al programa, lo cual servirá de gancho para la audiencia. Por tanto, los rótulos son un recurso narrativo del programa que aporta información coherente, casi siempre…

En esta imagen vemos que un pequeño fallo en el rótulo puede dar origen a algo absurdo o humorístico ya que al decir “Vicepresieenta” estamos llevando el cargo a un terreno menos elitista del que por ley le corresponde.

En los programas, escribir los rótulos es trabajo de guion y es necesario revisarlos mil veces para evitar fallos en los que cualquiera de nosotros puede caer, pero que es preferible no cometer. La única fórmula para evitarlos es repasarlos una y otra vez y si podemos contar con ayuda externa, tanto mejor. A veces cometemos un fallo al escribir y por mucho que lo leamos no lo vemos, porque nuestro cerebro lee lo que queríamos escribir y no lo que hemos escrito, por eso, si alguien puede echar un vistazo a los rótulos antes de meterlos en el programa, tanto mejor.

Volviendo al tema principal, los rótulos son una fuente de información dentro de los programas, pero cada vez pueden servir para más cosas, así es que, la veda de la imaginación está abierta. Para ver ejemplos concretos de lo que se está haciendo con los rótulos en la actualidad basta con poner cualquier cadena y cualquier programa, preferentemente un magacín de mañana o de tarde. Buen recorrido.

En “Guía de guion” hay un capítulo dedicado al tema de los rótulos y sus diversas utilidades y funciones dentro de los programas.

Si te ríes…

Amazon Prime ha estrenado “LOL: si te ríes, pierdes” un nuevo programa de entretenimiento, una tendencia que va ganando terreno en las plataformas.

Como señala Elena Neira en su artículo para Business Insider España “los estrenos de formatos tradicionalmente televisivos se multiplican en las ofertas de los grandes del streaming”. Según Neira, las plataformas buscan consolidar su posición en los hogares como servicios capaces de satisfacer a públicos muy diversos. Indudablemente tiene razón, pero yo también añadiría un motivo económico, no es lo mismo producir una serie de ficción de seis capítulos de una hora, que un programa de entretenimiento con esa misma duración. Esto podría ser una buena noticia para los que hacemos programas de entretenimiento para televisión…

Sin embargo, todo el conocimiento adquirido en las ultimas décadas de contenidos televisivos parece que no se está traspasando de forma adecuada a estos nuevos formatos para plataformas. “LOL: si te ríes, pierdes” mezcla una casi ficción con una casi realidad e, inevitablemente, el resultado es un programa en el que casi te ríes. Al verlo, me hizo recordar aquel de TVE llamado “No te rías que es peor”, un espacio de Gestmusic que durante cinco años buscó directamente la risa del espectador medio, a base de chistes, sí, pero conseguía su objetivo. “LOL…”, en teoría, no es un programa de chistes, tampoco es un espacio de sketch, ni de parodias, sin embargo, en la practica, los humoristas que participan hacen todo eso y algunas cosas más, porque algo tienen que hacer para provocar la risa. En este aspecto, y en mi opinión, es una propuesta más innovadora y acertada la que hizo TVE con “La noche D” porque pienso que un programa de risa debe hacer reír al mayor número de espectadores posibles, sé que es un planteamiento muy básico, pero es el que tengo.

Shine Iberia (Grupo Banijay) es la responsable de la producción de “LOL…”, su éxito “Me resbala” le avalaba para afrontar este proyecto, sin embargo, en aquel programa había algo real: el escenario se movía, y con esa circunstancia los humoristas podían improvisar con ciertas garantías de realidad. Parece que las plataformas aún tendrán que andar un largo camino para descubrir que las leyes del entretenimiento audiovisual no cambian por cambiar la ventana de emisión.

Enlaces: Artículo de Elena Neira en Business Insider España (enlace) / El Televisero presentación de “LOL…” (enlace) / “No te rías que es peor” en Wikipedia (enlace)

Efecto amigo

Pienso que en televisión y en el audiovisual hay que trabajar para los espectadores y saber conectar con ellos, sin embargo, no todo el mundo piensa igual…

Leyendo hace unos días una entrevista con Fernando Trueba, este comentaba y el periodista lo destacaba: “Siempre he luchado para que mis amigos no pasaran vergüenza con mis filmes”. Esta declaración tan sincera de quien identificó a Bllly Wilder como su dios me hizo reflexionar sobre cuántos profesionales del audiovisual valoran más lo que puedan pensar sus amistades que lo que opinen los espectadores. Quizá Trueba se lo puede permitir, pero los demás debemos huir de ese planteamiento, sobre todo en televisión. No hacemos programas para que nuestras amistades nos feliciten, no, hacemos programas para que los espectadores los disfruten y cada programa debe estar enfocado a un tipo de público muy concreto. Evidentemente, no es lo mismo trabajar en “Sálvame” que en “Salvados”, igual que no es lo mismo trabajar para “La aventura del saber” que hacerlo en “La isla de las tentaciones” y no digo que uno sea mejor que otro, simplemente digo que son distintos, tienen distintos presupuestos y van dirigidos a públicos distintos. Si se acepta trabajar para uno de ellos hay que ser consecuente con lo que los espectadores esperan de nosotros como profesionales. Y en cuanto a las amistades, yo pienso que eso es otra cosa. Mis amigos deben respetar el trabajo que hago, sea el que sea, y si no lo respetan y se burlan o lo critican, es que no son tan amigos como pretenden ser… Por eso recomiendo huir del “Efecto amigo”.

Enlaces: Entrevista con Fernando Trueba en El País (enlace) / Fernando Trueba recoge el Oscar (enlace) /

Programas río

Son programas en los que pasan muchas cosas que, aunque puedan parecer similares, siempre son distintas…

La esencia de los ‘programas río’ está en la televisión observacional, espacios donde el espectador observa el comportamiento de otras personas que actúan según su propio instinto y forma de ser sin que el programa les marque un comportamiento concreto. La variedad estará en los distintos tipos (perfiles) de personas que se mezclen. Digamos que en estos programas se plantea un solo objetivo, por ejemplo, la convivencia, y los participantes harán lo que en cada momento vean adecuado para alcanzar ese objetivo o para alejarse de él.

No son programas de grandes audiencias, pero sí de una audiencia fiel, ya que la observación de las personas puede resultar incluso adictiva. A pesar de lo anterior, y mirando el pasado con ojos de televisión observacional, podríamos decir que la primera edición de “Gran Hermano” fue un ‘programa río’, pues no había demasiada intervención (en cuanto a pruebas concretas) y la mayor parte del tiempo los participantes solo tenían que convivir ente ellos y comportarse como ellos quisieran en cada momento. Sin embargo, allí funcionó, sobre todo, la sorpresa de un formato tan novedoso.

En 2020 Cuatro estrenó un programa observacional que no tuvo la acogida que hubiera merecido, se trató de “Job Interview estás contratado”, donde los participantes se enfrentaban a una entrevista de trabajo real y se producían situaciones a veces inconcebibles, pero totalmente reales. Sin embargo, el programa observacional por excelencia que lleva años asentado en España y en muchos otros países es First dates donde parejas de desconocidos intentan conocerse y enamorarse. Aunque el concepto siempre es el mismo: buscar el amor, no hay dos parejas que actúen de la misma forma y es que la relaciones personales son un río de una profundidad incalculable, porque cada uno de nosotros reacciona de forma distinta al enfrentarse a su hipotética pareja, y puede surgir el rechazo más agrio, o el amor más tierno, sin que haya una clara explicación coherente del porqué ocurre esto. En mi caso llevo más de cinco años observando a las parejas, y no me canso de observar este río…

Entrevistas

El género de entrevistas en televisión es un complemento básico para cualquier programa, pero hay pocos que se dediquen específicamente a este complicado contenido.

Una entrevista la puede hacer cualquiera, pero una buena entrevista está al alcance de muy pocos y en España no son muchos los profesionales de la comunicación que dominen este complicado género, pues no solo se trata de que la persona invitada cuente todo lo que de interés pueda contar, si no que, además, no se enfade con el programa ni con su comunicador. Uno de los mejores entrevistadores de este país es Jesús Quintero, capaz de entrevistar a famosos, a políticos y también a personajes peculiares. Otra grande es Teresa Campos pero que en su último programa no ha tenido demasiada fortuna (“La Campos móvil”) y es que para hacer una buena entrevista hay que crear un ambiente propicio y eso es complicado dentro de una urna de cristal circulando por calles y autovías…

En las ultimas semanas también hemos podido ver la que podría haber sido una gran entrevista, pero que se malogró por querer conseguir más de lo necesario. Jordi Évole, un gran entrevistador de los últimos tiempos ha cometido un fallo imperdonable, y es que la persona entrevistada no debe sentir que fue engañada tras la entrevista. La primera parte de la entrevista a Miguel Bosé fue prácticamente perfecta, pues el invitado contó cosas que nunca había desvelado, tanto a nivel personal, como familiar y profesional. Ese primer programa solo hubiera necesitados unas pocas declaraciones de su ‘negacionismo’ reciente para haber terminado en alto, pero al querer sacar un segundo programa de ahí provocó que el invitado se sintiera manipulado y traicionado. Esto puede ser verdad o no, pero da igual, porque evidencia un problema interno y es que el invitado no conocía la repercusión que iba a tener su participación en el programa…

El comunicador debe moverse entre la cercanía con el invitado y la complicidad con el espectador, teniendo en cuenta que entre los espectadores también están los críticos. Es un terreno muy delicado e inestable, pero no imposible de conseguir. Por otra parte, en cuanto a la cercanía al entrevistar, también aquí hay que guardar un delicado equilibrio, no conviene demasiada cercanía, tipo “amistad babosa”, ni tampoco lo contrario, tipo “enemigo público”. El secreto está en ese equilibrio. Cuando Oprah entrevista a Harry y Meghan es una persona cercana y amable con ellos, pero seria y rigurosa que no piensa dejarles sin contar nada interesante, por tanto, el espectador sabe que está de su lado, que es su voz en esa entrevista.

Otro aspecto importante de una buena entrevista es aportar titulares de prensa atractivos para el día siguiente, si se consigue, aportará una publicidad gratuita para siguientes emisiones del programa o para descargas del mismo si existe la posibilidad. Pero, como ya hemos visto, no es conveniente que los titulares sean negativos para la persona entrevistada, porque esta, inevitablemente, se volverá contra el programa y esa publicidad no es la mejor. A veces, es preferible un poco menos de éxito de público, pero no sobrepasar territorios que puedan perjudicar al programa a corto o medio plazo, pero este también es un equilibrio muy complicado.

Como ocurre en muchas ocasiones el mejor truco para que un entrevistador sea el mejor y para que la entrevista que haga sea la mejor de todos los tiempos es rodearse de buenos guiones escritos por profesionales del guion de televisión. Para más consejos sobre técnicas de entrevista recomiendo mi libro “Guía de guion“, un manual imprescindible para escribir en televisión.

Espectadores

La televisión, al igual que otros medios de comunicación y entretenimiento, se hace para agradar a los espectadores, pero no siempre es fácil llegar a ellos y saber si realmente nuestro programa hubiera triunfado en audiencia.

Para que un programa llegue a la emisión de una cadena o plataforma y los espectadores puedan decidir si les gusta, o no, antes debe pasar por cribas que no siempre utilizan un criterio objetivo. Pongamos por caso que un guionista propone a una productora un formato de programa. Los directivos de esa empresa decidirán si les gusta y si tienen interés en presentarlo. Por tanto, aquí tenemos el primer obstáculo que no siempre está enfocado a buscar la acogida del espectador, porque en este trámite entran en juego los gustos o caprichos de las personas que dirigen la empresa o las lineas de negocio que esa productora persigue. De esta forma, un buen formato que podría haber triunfado en audiencias se puede quedar olvidado en el cajón de una productora. Este mismo proceso se puede dar cuando el formato llega a la cadena o plataforma emisora.

Pongámonos en el mejor de los casos, y ese formato gusta en la productora y en la cadena, pero previamente ha pasado por tantas manos y tantas personas han podido volcar en él sus miedos, frustraciones, caprichos, devociones… Cada una de esas personas habrá podido influir en el contenido e introducir cambios en el formato que lo habrán podido mejorar, o desvirtuar, de tal forma que cuando llegue al espectador, ya no tenga nada que ver con lo que en origen fue…

Estamos por tanto ante un problema, ¿qué hacer para sortear esos peligros y conseguir que nuestro formato llegue tal cual a los espectadores?

Esta es la pregunta del millón y para responderla hay varias posibles opciones, pero ninguna es fácil ni barata. La primera y más efectiva respuesta que se me ocurre es la de la auto-producción, es decir, producir uno mismo un piloto que muestre el programa tal cual lo queremos hacer. No es barato, lo sé, pero garantiza que el programa se hará como lo imaginó su creador. La otra opción es defenderlo a ‘capa y espada’ y no firmar nada que suponga una merma del poder de decisión de los creadores. No es fácil y puede parecer incluso imposible, pero hay casos en los que se ha conseguido, por tanto, solo hay que intentarlo. El reto siempre es intentarlo.

*Para consultar técnicas y trucos que os acerquen a los gustos y características del espectador televisivo, os recomiendo mi libro “Guía de guion“.

Formatear formatos

Los formatos en televisión ya hemos visto que son una parte importante del negocio audiovisual y los guionistas tenemos mucho que decir en este tema.

La palabra formato significa en español el conjunto de características técnicas y de presentación de una publicación periódica o de un programa de televisión o radio. En relación a lo anterior tenemos el verbo formatear que se entiende como la organización, o reorganización, de las diferentes partes de un formato con el fin de mejorarlo o adaptarlo a un nuevo territorio o realidad temporal. Tanto para la creación de nuevos formatos, como para formatear los existentes, el trabajo de guion es fundamental, pues nosotros, mejor que ninguna otra profesión audiovisual, podemos tener idea de conjunto del programa y gracias a esta dar una visión global del mismo que comprenda tanto realización, iluminación o decoración, como la dinámica de contenidos y el tono final. Por otra parte, la profesión de guion en programas e entretenimiento es tan amplia en cuanto a temas y contenidos, que nos obliga a estar al día de la realidad social, y eso es fundamental para hacer una adaptación adecuada de un formato.

Una idea de conjunto es por tanto fundamental para crear un formato nuevo y en ese terreno tenemos ventaja también sobre otras profesiones audiovisuales. Al igual que en ficción suele ser el guionista el mejor creador de nuevas ideas, en programas también tenemos esa capacidad, solo se trata de conocer bien el medio televisivo, sus condicionantes y modas (que las hay) y los géneros de la televisión, para saber enmarcar nuestro nuevo formato en el genero adecuado para cada ocasión.

Para conseguir un buen formato, primero hay que escribirlo y en eso te pueden ayudar los consejos que doy en “Guía de guion“, pero lo más importante lo tienes que poner tú, con trabajo y creatividad.

*En anteriores entradas encontrarás más información sobre formatos.