Informar, formar y entretener

Dicen que el objetivo de la televisión es el de informar, formar y entretener, algo que hoy día nos puede parecer una broma, sin embargo, quizá estemos cumpliendo a rajatabla con esa misión televisiva…

Los informativos desinforman y crean opinión, los programas culturales están enfocados a determinadas culturas y desprecian o ignoran a otras, mientras que los espacios de entretenimiento malforman y deforman las mentes de los espectadores. Esta es una opinión generalizada sobre la televisión y puede que haya algo de verdad, pero yo me pregunto, ¿son mejores y más limpios otros medios? ¿Es la prensa escrita más libre y honesta que la televisión? ¿Es la radio más formativa y constructiva?

Para empezar, en la actualidad los medios de comunicación se han ido uniendo o siendo absorbidos por grupos más grandes, lo cual los iguala a todos. ¿Es Ondacero más independiente que Antena 3? ¿Es La Sexta más veraz que La Razón? ¿O son los cuatro exactamente lo mismo porque pertenecen al mismo grupo empresarial? Seguro que cada uno tendrá su propia opinión.

De lo que sí estoy seguro es de que cuando dentro de cincuenta o cien años un grupo de investigadores quiera saber como pensábamos y cómo se vivía en este principio de milenio, tendrá que analizar informativos y programas culturales, sin dejar de lado los de entretenimiento, porque de ellos podrán sacar muchas conclusiones. Los investigadores del futuro que vean ‘Sálvame’, ‘Salvados’ o cualquier otro, conseguirán información muy valiosa sobre cómo somos y cómo pensamos. Además, la imagen en movimiento y, por tanto, la televisión es una poderosa herramienta para la formación y tras más de veinte años emitiendo programas donde se premia el insulto y la traición hemos conseguido formar a una generación que se comporta cada día peor que el anterior. En tercer lugar tenemos unos informativos (en todas las cadenas) que son ideales para entretener al espectador, ya que ponen el foco en problemas que, en la mayoría de los casos, solo sirven para que no veamos lo que de verdad está pasando…

En resumidas cuentas, la televisión, la prensa escrita, la radio y las redes sociales cumplen a la perfección con la norma de informar, formar y entretener.

Totales

Los totales de reacción de un invitado no hay que escribirlos previamente, pero hay que saber qué preguntarle a ese invitado, y ese es un buen trabajo de guion.

Los totales de reacción son un recurso narrativo muy importante tanto para programas como para documentales, aunque también hay series de ficción que los utilizan como la conocida «Modern family». En los programas de televisión los totales se utilizan para aportar un mayor grado de credibilidad a lo que está ocurriendo. Concursos y realitys suelen utilizar este recurso con mucha soltura. Así encontramos totales en programas como «Supervivientes», «Mastercheff» y un largo etcétera. Por la parte que me toca, mis totales preferidos son los del programa «First dates» ya que aportan una visión distinta de lo que está ocurriendo durante la cena. Normalmente, los invitados, al grabar los totales, cuentan cosas y aportan una información que no han dado tan claramente delante de su cita.

En los totales los guionistas no tenemos nada que escribir, ya que lo que dice el invitado tiene ser lo que el invitado quiere decir, sin embargo, si es importante que al hacer las preguntas el guionista de grabación tenga claro lo que le quiere preguntar a ese invitado, para que sus aportaciones enriquezcan el programa en su conjunto al ser editado.

Escaleta

Una escaleta es un documento que, de forma esquemática, resume todos los contenidos de un programa, así como su orden y duración.

La escaleta es un documento esencial dentro de un programa de televisión. Las hay de realización y de redacción, pero una buena escaleta puede contener todos los elementos importantes de la narración audiovisual. Lo mejor es ver la forma que tiene una escaleta tipo:

Esta es una escaleta de muestra, pero cada programa puede tener la suya personalizada. Este documento, normalmente, se realiza en formato excel para poder sumar los tiempos automáticamente. Para ampliar la información sobre este tema recomiendo el manual «Guía de guion«.

Las leyes del entretenimiento

A grandes rasgos podemos decir que el audiovisual, en función de sus contenidos, se divide en tres: educativo, informativo y de entretenimiento. De tal forma que todo lo que no sea ni educativo ni informativo, pertenece al entretenimiento.

En el entretenimiento entra desde la ficción a los videojuegos, pasando, por supuesto, por los programas de televisión que son los que aquí nos interesan. La gran pregunta es: ¿cómo hacer programas de televisión que entretengan y atraigan la atención del espectador?

Hay múltiples formatos y géneros televisivos que profundizan en cada una de las formas de hacer television, sin embargo, me gustaría establecer qué leyes básicas deben cumplir todos los que realmente quieran resultar atractivos para la audiencia. Sé que la pregunta es muy compleja y admite infinidad de respuestas, pero intentando concretar lo máximo posible y cerrar los conceptos para hacerlos genéricos podríamos decir que hay tres leyes básicas del entretenimiento audiovisual: La primera: cumplir lo que se promete. Un programa que se llame, por ejemplo, «El programa más largo del mundo» no puede durar una hora, a no ser que sea de humor, en cuyo caso debe ser muy irónico, para que se entienda el título; La segunda: respetar a la audiencia y a los participantes del programa. Los espectadores merecen todo nuestro respeto porque trabajamos para ellos, ¿o alguien piensa que no?; la tercera: no aburrir. Hacemos entretenimiento, por tanto, quien consiga atraer más la atención de los espectadores será el programa que mejor cumpla con su cometido.

Como siempre esto que aquí escribo es lo que yo pienso. Puede que haya quien no esté de acuerdo, lo entiendo y lo respeto, pero también habrá quien esté de acuerdo, en cuyo caso, muchas gracias.

Rótulos

Los rótulos dentro de un programa de televisión son un arma muy efectiva, pero también peligrosa…

Los rótulos refuerzan el contenido de un programa y lo hace en varios sentidos: aportando información al espectador sobre el tema del que se está hablando, destacando el nombre y cargo o cualificación de la persona que habla y también avanzando en futuros contenidos que llegarán al programa, lo cual servirá de gancho para la audiencia. Por tanto, los rótulos son un recurso narrativo del programa que aporta información coherente, casi siempre…

En esta imagen vemos que un pequeño fallo en el rótulo puede dar origen a algo absurdo o humorístico ya que al decir «Vicepresieenta» estamos llevando el cargo a un terreno menos elitista del que por ley le corresponde.

En los programas, escribir los rótulos es trabajo de guion y es necesario revisarlos mil veces para evitar fallos en los que cualquiera de nosotros puede caer, pero que es preferible no cometer. La única fórmula para evitarlos es repasarlos una y otra vez y si podemos contar con ayuda externa, tanto mejor. A veces cometemos un fallo al escribir y por mucho que lo leamos no lo vemos, porque nuestro cerebro lee lo que queríamos escribir y no lo que hemos escrito, por eso, si alguien puede echar un vistazo a los rótulos antes de meterlos en el programa, tanto mejor.

Volviendo al tema principal, los rótulos son una fuente de información dentro de los programas, pero cada vez pueden servir para más cosas, así es que, la veda de la imaginación está abierta. Para ver ejemplos concretos de lo que se está haciendo con los rótulos en la actualidad basta con poner cualquier cadena y cualquier programa, preferentemente un magacín de mañana o de tarde. Buen recorrido.

En «Guía de guion» hay un capítulo dedicado al tema de los rótulos y sus diversas utilidades y funciones dentro de los programas.

Entrevistas

El género de entrevistas en televisión es un complemento básico para cualquier programa, pero hay pocos que se dediquen específicamente a este complicado contenido.

Una entrevista la puede hacer cualquiera, pero una buena entrevista está al alcance de muy pocos y en España no son muchos los profesionales de la comunicación que dominen este complicado género, pues no solo se trata de que la persona invitada cuente todo lo que de interés pueda contar, si no que, además, no se enfade con el programa ni con su comunicador. Uno de los mejores entrevistadores de este país es Jesús Quintero, capaz de entrevistar a famosos, a políticos y también a personajes peculiares. Otra grande es Teresa Campos pero que en su último programa no ha tenido demasiada fortuna («La Campos móvil») y es que para hacer una buena entrevista hay que crear un ambiente propicio y eso es complicado dentro de una urna de cristal circulando por calles y autovías…

En las ultimas semanas también hemos podido ver la que podría haber sido una gran entrevista, pero que se malogró por querer conseguir más de lo necesario. Jordi Évole, un gran entrevistador de los últimos tiempos ha cometido un fallo imperdonable, y es que la persona entrevistada no debe sentir que fue engañada tras la entrevista. La primera parte de la entrevista a Miguel Bosé fue prácticamente perfecta, pues el invitado contó cosas que nunca había desvelado, tanto a nivel personal, como familiar y profesional. Ese primer programa solo hubiera necesitados unas pocas declaraciones de su ‘negacionismo’ reciente para haber terminado en alto, pero al querer sacar un segundo programa de ahí provocó que el invitado se sintiera manipulado y traicionado. Esto puede ser verdad o no, pero da igual, porque evidencia un problema interno y es que el invitado no conocía la repercusión que iba a tener su participación en el programa…

El comunicador debe moverse entre la cercanía con el invitado y la complicidad con el espectador, teniendo en cuenta que entre los espectadores también están los críticos. Es un terreno muy delicado e inestable, pero no imposible de conseguir. Por otra parte, en cuanto a la cercanía al entrevistar, también aquí hay que guardar un delicado equilibrio, no conviene demasiada cercanía, tipo «amistad babosa», ni tampoco lo contrario, tipo «enemigo público». El secreto está en ese equilibrio. Cuando Oprah entrevista a Harry y Meghan es una persona cercana y amable con ellos, pero seria y rigurosa que no piensa dejarles sin contar nada interesante, por tanto, el espectador sabe que está de su lado, que es su voz en esa entrevista.

Otro aspecto importante de una buena entrevista es aportar titulares de prensa atractivos para el día siguiente, si se consigue, aportará una publicidad gratuita para siguientes emisiones del programa o para descargas del mismo si existe la posibilidad. Pero, como ya hemos visto, no es conveniente que los titulares sean negativos para la persona entrevistada, porque esta, inevitablemente, se volverá contra el programa y esa publicidad no es la mejor. A veces, es preferible un poco menos de éxito de público, pero no sobrepasar territorios que puedan perjudicar al programa a corto o medio plazo, pero este también es un equilibrio muy complicado.

Como ocurre en muchas ocasiones el mejor truco para que un entrevistador sea el mejor y para que la entrevista que haga sea la mejor de todos los tiempos es rodearse de buenos guiones escritos por profesionales del guion de televisión. Para más consejos sobre técnicas de entrevista recomiendo mi libro «Guía de guion«, un manual imprescindible para escribir en televisión.

Espectadores

La televisión, al igual que otros medios de comunicación y entretenimiento, se hace para agradar a los espectadores, pero no siempre es fácil llegar a ellos y saber si realmente nuestro programa hubiera triunfado en audiencia.

Para que un programa llegue a la emisión de una cadena o plataforma y los espectadores puedan decidir si les gusta, o no, antes debe pasar por cribas que no siempre utilizan un criterio objetivo. Pongamos por caso que un guionista propone a una productora un formato de programa. Los directivos de esa empresa decidirán si les gusta y si tienen interés en presentarlo. Por tanto, aquí tenemos el primer obstáculo que no siempre está enfocado a buscar la acogida del espectador, porque en este trámite entran en juego los gustos o caprichos de las personas que dirigen la empresa o las lineas de negocio que esa productora persigue. De esta forma, un buen formato que podría haber triunfado en audiencias se puede quedar olvidado en el cajón de una productora. Este mismo proceso se puede dar cuando el formato llega a la cadena o plataforma emisora.

Pongámonos en el mejor de los casos, y ese formato gusta en la productora y en la cadena, pero previamente ha pasado por tantas manos y tantas personas han podido volcar en él sus miedos, frustraciones, caprichos, devociones… Cada una de esas personas habrá podido influir en el contenido e introducir cambios en el formato que lo habrán podido mejorar, o desvirtuar, de tal forma que cuando llegue al espectador, ya no tenga nada que ver con lo que en origen fue…

Estamos por tanto ante un problema, ¿qué hacer para sortear esos peligros y conseguir que nuestro formato llegue tal cual a los espectadores?

Esta es la pregunta del millón y para responderla hay varias posibles opciones, pero ninguna es fácil ni barata. La primera y más efectiva respuesta que se me ocurre es la de la auto-producción, es decir, producir uno mismo un piloto que muestre el programa tal cual lo queremos hacer. No es barato, lo sé, pero garantiza que el programa se hará como lo imaginó su creador. La otra opción es defenderlo a ‘capa y espada’ y no firmar nada que suponga una merma del poder de decisión de los creadores. No es fácil y puede parecer incluso imposible, pero hay casos en los que se ha conseguido, por tanto, solo hay que intentarlo. El reto siempre es intentarlo.

*Para consultar técnicas y trucos que os acerquen a los gustos y características del espectador televisivo, os recomiendo mi libro «Guía de guion«.

Formatear formatos

Los formatos en televisión ya hemos visto que son una parte importante del negocio audiovisual y los guionistas tenemos mucho que decir en este tema.

La palabra formato significa en español el conjunto de características técnicas y de presentación de una publicación periódica o de un programa de televisión o radio. En relación a lo anterior tenemos el verbo formatear que se entiende como la organización, o reorganización, de las diferentes partes de un formato con el fin de mejorarlo o adaptarlo a un nuevo territorio o realidad temporal. Tanto para la creación de nuevos formatos, como para formatear los existentes, el trabajo de guion es fundamental, pues nosotros, mejor que ninguna otra profesión audiovisual, podemos tener idea de conjunto del programa y gracias a esta dar una visión global del mismo que comprenda tanto realización, iluminación o decoración, como la dinámica de contenidos y el tono final. Por otra parte, la profesión de guion en programas e entretenimiento es tan amplia en cuanto a temas y contenidos, que nos obliga a estar al día de la realidad social, y eso es fundamental para hacer una adaptación adecuada de un formato.

Una idea de conjunto es por tanto fundamental para crear un formato nuevo y en ese terreno tenemos ventaja también sobre otras profesiones audiovisuales. Al igual que en ficción suele ser el guionista el mejor creador de nuevas ideas, en programas también tenemos esa capacidad, solo se trata de conocer bien el medio televisivo, sus condicionantes y modas (que las hay) y los géneros de la televisión, para saber enmarcar nuestro nuevo formato en el genero adecuado para cada ocasión.

Para conseguir un buen formato, primero hay que escribirlo y en eso te pueden ayudar los consejos que doy en «Guía de guion«, pero lo más importante lo tienes que poner tú, con trabajo y creatividad.

*En anteriores entradas encontrarás más información sobre formatos.