Rótulos

Los rótulos dentro de un programa de televisión son un arma muy efectiva, pero también peligrosa…

Los rótulos refuerzan el contenido de un programa y lo hace en varios sentidos: aportando información al espectador sobre el tema del que se está hablando, destacando el nombre y cargo o cualificación de la persona que habla y también avanzando en futuros contenidos que llegarán al programa, lo cual servirá de gancho para la audiencia. Por tanto, los rótulos son un recurso narrativo del programa que aporta información coherente, casi siempre…

En esta imagen vemos que un pequeño fallo en el rótulo puede dar origen a algo absurdo o humorístico ya que al decir «Vicepresieenta» estamos llevando el cargo a un terreno menos elitista del que por ley le corresponde.

En los programas, escribir los rótulos es trabajo de guion y es necesario revisarlos mil veces para evitar fallos en los que cualquiera de nosotros puede caer, pero que es preferible no cometer. La única fórmula para evitarlos es repasarlos una y otra vez y si podemos contar con ayuda externa, tanto mejor. A veces cometemos un fallo al escribir y por mucho que lo leamos no lo vemos, porque nuestro cerebro lee lo que queríamos escribir y no lo que hemos escrito, por eso, si alguien puede echar un vistazo a los rótulos antes de meterlos en el programa, tanto mejor.

Volviendo al tema principal, los rótulos son una fuente de información dentro de los programas, pero cada vez pueden servir para más cosas, así es que, la veda de la imaginación está abierta. Para ver ejemplos concretos de lo que se está haciendo con los rótulos en la actualidad basta con poner cualquier cadena y cualquier programa, preferentemente un magacín de mañana o de tarde. Buen recorrido.

En «Guía de guion» hay un capítulo dedicado al tema de los rótulos y sus diversas utilidades y funciones dentro de los programas.

Si te ríes…

Amazon Prime ha estrenado «LOL: si te ríes, pierdes» un nuevo programa de entretenimiento, una tendencia que va ganando terreno en las plataformas.

Como señala Elena Neira en su artículo para Business Insider España «los estrenos de formatos tradicionalmente televisivos se multiplican en las ofertas de los grandes del streaming». Según Neira, las plataformas buscan consolidar su posición en los hogares como servicios capaces de satisfacer a públicos muy diversos. Indudablemente tiene razón, pero yo también añadiría un motivo económico, no es lo mismo producir una serie de ficción de seis capítulos de una hora, que un programa de entretenimiento con esa misma duración. Esto podría ser una buena noticia para los que hacemos programas de entretenimiento para televisión…

Sin embargo, todo el conocimiento adquirido en las ultimas décadas de contenidos televisivos parece que no se está traspasando de forma adecuada a estos nuevos formatos para plataformas. «LOL: si te ríes, pierdes» mezcla una casi ficción con una casi realidad e, inevitablemente, el resultado es un programa en el que casi te ríes. Al verlo, me hizo recordar aquel de TVE llamado «No te rías que es peor», un espacio de Gestmusic que durante cinco años buscó directamente la risa del espectador medio, a base de chistes, sí, pero conseguía su objetivo. «LOL…», en teoría, no es un programa de chistes, tampoco es un espacio de sketch, ni de parodias, sin embargo, en la practica, los humoristas que participan hacen todo eso y algunas cosas más, porque algo tienen que hacer para provocar la risa. En este aspecto, y en mi opinión, es una propuesta más innovadora y acertada la que hizo TVE con «La noche D» porque pienso que un programa de risa debe hacer reír al mayor número de espectadores posibles, sé que es un planteamiento muy básico, pero es el que tengo.

Shine Iberia (Grupo Banijay) es la responsable de la producción de «LOL…», su éxito «Me resbala» le avalaba para afrontar este proyecto, sin embargo, en aquel programa había algo real: el escenario se movía, y con esa circunstancia los humoristas podían improvisar con ciertas garantías de realidad. Parece que las plataformas aún tendrán que andar un largo camino para descubrir que las leyes del entretenimiento audiovisual no cambian por cambiar la ventana de emisión.

Enlaces: Artículo de Elena Neira en Business Insider España (enlace) / El Televisero presentación de «LOL…» (enlace) / «No te rías que es peor» en Wikipedia (enlace)

Efecto amigo

Pienso que en televisión y en el audiovisual hay que trabajar para los espectadores y saber conectar con ellos, sin embargo, no todo el mundo piensa igual…

Leyendo hace unos días una entrevista con Fernando Trueba, este comentaba y el periodista lo destacaba: «Siempre he luchado para que mis amigos no pasaran vergüenza con mis filmes». Esta declaración tan sincera de quien identificó a Bllly Wilder como su dios me hizo reflexionar sobre cuántos profesionales del audiovisual valoran más lo que puedan pensar sus amistades que lo que opinen los espectadores. Quizá Trueba se lo puede permitir, pero los demás debemos huir de ese planteamiento, sobre todo en televisión. No hacemos programas para que nuestras amistades nos feliciten, no, hacemos programas para que los espectadores los disfruten y cada programa debe estar enfocado a un tipo de público muy concreto. Evidentemente, no es lo mismo trabajar en «Sálvame» que en «Salvados», igual que no es lo mismo trabajar para «La aventura del saber» que hacerlo en «La isla de las tentaciones» y no digo que uno sea mejor que otro, simplemente digo que son distintos, tienen distintos presupuestos y van dirigidos a públicos distintos. Si se acepta trabajar para uno de ellos hay que ser consecuente con lo que los espectadores esperan de nosotros como profesionales. Y en cuanto a las amistades, yo pienso que eso es otra cosa. Mis amigos deben respetar el trabajo que hago, sea el que sea, y si no lo respetan y se burlan o lo critican, es que no son tan amigos como pretenden ser… Por eso recomiendo huir del «Efecto amigo».

Enlaces: Entrevista con Fernando Trueba en El País (enlace) / Fernando Trueba recoge el Oscar (enlace) /

Programas río

Son programas en los que pasan muchas cosas que, aunque puedan parecer similares, siempre son distintas…

La esencia de los ‘programas río’ está en la televisión observacional, espacios donde el espectador observa el comportamiento de otras personas que actúan según su propio instinto y forma de ser sin que el programa les marque un comportamiento concreto. La variedad estará en los distintos tipos (perfiles) de personas que se mezclen. Digamos que en estos programas se plantea un solo objetivo, por ejemplo, la convivencia, y los participantes harán lo que en cada momento vean adecuado para alcanzar ese objetivo o para alejarse de él.

No son programas de grandes audiencias, pero sí de una audiencia fiel, ya que la observación de las personas puede resultar incluso adictiva. A pesar de lo anterior, y mirando el pasado con ojos de televisión observacional, podríamos decir que la primera edición de «Gran Hermano» fue un ‘programa río’, pues no había demasiada intervención (en cuanto a pruebas concretas) y la mayor parte del tiempo los participantes solo tenían que convivir ente ellos y comportarse como ellos quisieran en cada momento. Sin embargo, allí funcionó, sobre todo, la sorpresa de un formato tan novedoso.

En 2020 Cuatro estrenó un programa observacional que no tuvo la acogida que hubiera merecido, se trató de «Job Interview estás contratado», donde los participantes se enfrentaban a una entrevista de trabajo real y se producían situaciones a veces inconcebibles, pero totalmente reales. Sin embargo, el programa observacional por excelencia que lleva años asentado en España y en muchos otros países es «First dates« donde parejas de desconocidos intentan conocerse y enamorarse. Aunque el concepto siempre es el mismo: buscar el amor, no hay dos parejas que actúen de la misma forma y es que la relaciones personales son un río de una profundidad incalculable, porque cada uno de nosotros reacciona de forma distinta al enfrentarse a su hipotética pareja, y puede surgir el rechazo más agrio, o el amor más tierno, sin que haya una clara explicación coherente del porqué ocurre esto. En mi caso llevo más de cinco años observando a las parejas, y no me canso de observar este río…

Entrevistas

El género de entrevistas en televisión es un complemento básico para cualquier programa, pero hay pocos que se dediquen específicamente a este complicado contenido.

Una entrevista la puede hacer cualquiera, pero una buena entrevista está al alcance de muy pocos y en España no son muchos los profesionales de la comunicación que dominen este complicado género, pues no solo se trata de que la persona invitada cuente todo lo que de interés pueda contar, si no que, además, no se enfade con el programa ni con su comunicador. Uno de los mejores entrevistadores de este país es Jesús Quintero, capaz de entrevistar a famosos, a políticos y también a personajes peculiares. Otra grande es Teresa Campos pero que en su último programa no ha tenido demasiada fortuna («La Campos móvil») y es que para hacer una buena entrevista hay que crear un ambiente propicio y eso es complicado dentro de una urna de cristal circulando por calles y autovías…

En las ultimas semanas también hemos podido ver la que podría haber sido una gran entrevista, pero que se malogró por querer conseguir más de lo necesario. Jordi Évole, un gran entrevistador de los últimos tiempos ha cometido un fallo imperdonable, y es que la persona entrevistada no debe sentir que fue engañada tras la entrevista. La primera parte de la entrevista a Miguel Bosé fue prácticamente perfecta, pues el invitado contó cosas que nunca había desvelado, tanto a nivel personal, como familiar y profesional. Ese primer programa solo hubiera necesitados unas pocas declaraciones de su ‘negacionismo’ reciente para haber terminado en alto, pero al querer sacar un segundo programa de ahí provocó que el invitado se sintiera manipulado y traicionado. Esto puede ser verdad o no, pero da igual, porque evidencia un problema interno y es que el invitado no conocía la repercusión que iba a tener su participación en el programa…

El comunicador debe moverse entre la cercanía con el invitado y la complicidad con el espectador, teniendo en cuenta que entre los espectadores también están los críticos. Es un terreno muy delicado e inestable, pero no imposible de conseguir. Por otra parte, en cuanto a la cercanía al entrevistar, también aquí hay que guardar un delicado equilibrio, no conviene demasiada cercanía, tipo «amistad babosa», ni tampoco lo contrario, tipo «enemigo público». El secreto está en ese equilibrio. Cuando Oprah entrevista a Harry y Meghan es una persona cercana y amable con ellos, pero seria y rigurosa que no piensa dejarles sin contar nada interesante, por tanto, el espectador sabe que está de su lado, que es su voz en esa entrevista.

Otro aspecto importante de una buena entrevista es aportar titulares de prensa atractivos para el día siguiente, si se consigue, aportará una publicidad gratuita para siguientes emisiones del programa o para descargas del mismo si existe la posibilidad. Pero, como ya hemos visto, no es conveniente que los titulares sean negativos para la persona entrevistada, porque esta, inevitablemente, se volverá contra el programa y esa publicidad no es la mejor. A veces, es preferible un poco menos de éxito de público, pero no sobrepasar territorios que puedan perjudicar al programa a corto o medio plazo, pero este también es un equilibrio muy complicado.

Como ocurre en muchas ocasiones el mejor truco para que un entrevistador sea el mejor y para que la entrevista que haga sea la mejor de todos los tiempos es rodearse de buenos guiones escritos por profesionales del guion de televisión. Para más consejos sobre técnicas de entrevista recomiendo mi libro «Guía de guion«, un manual imprescindible para escribir en televisión.

Espectadores

La televisión, al igual que otros medios de comunicación y entretenimiento, se hace para agradar a los espectadores, pero no siempre es fácil llegar a ellos y saber si realmente nuestro programa hubiera triunfado en audiencia.

Para que un programa llegue a la emisión de una cadena o plataforma y los espectadores puedan decidir si les gusta, o no, antes debe pasar por cribas que no siempre utilizan un criterio objetivo. Pongamos por caso que un guionista propone a una productora un formato de programa. Los directivos de esa empresa decidirán si les gusta y si tienen interés en presentarlo. Por tanto, aquí tenemos el primer obstáculo que no siempre está enfocado a buscar la acogida del espectador, porque en este trámite entran en juego los gustos o caprichos de las personas que dirigen la empresa o las lineas de negocio que esa productora persigue. De esta forma, un buen formato que podría haber triunfado en audiencias se puede quedar olvidado en el cajón de una productora. Este mismo proceso se puede dar cuando el formato llega a la cadena o plataforma emisora.

Pongámonos en el mejor de los casos, y ese formato gusta en la productora y en la cadena, pero previamente ha pasado por tantas manos y tantas personas han podido volcar en él sus miedos, frustraciones, caprichos, devociones… Cada una de esas personas habrá podido influir en el contenido e introducir cambios en el formato que lo habrán podido mejorar, o desvirtuar, de tal forma que cuando llegue al espectador, ya no tenga nada que ver con lo que en origen fue…

Estamos por tanto ante un problema, ¿qué hacer para sortear esos peligros y conseguir que nuestro formato llegue tal cual a los espectadores?

Esta es la pregunta del millón y para responderla hay varias posibles opciones, pero ninguna es fácil ni barata. La primera y más efectiva respuesta que se me ocurre es la de la auto-producción, es decir, producir uno mismo un piloto que muestre el programa tal cual lo queremos hacer. No es barato, lo sé, pero garantiza que el programa se hará como lo imaginó su creador. La otra opción es defenderlo a ‘capa y espada’ y no firmar nada que suponga una merma del poder de decisión de los creadores. No es fácil y puede parecer incluso imposible, pero hay casos en los que se ha conseguido, por tanto, solo hay que intentarlo. El reto siempre es intentarlo.

*Para consultar técnicas y trucos que os acerquen a los gustos y características del espectador televisivo, os recomiendo mi libro «Guía de guion«.

Formatear formatos

Los formatos en televisión ya hemos visto que son una parte importante del negocio audiovisual y los guionistas tenemos mucho que decir en este tema.

La palabra formato significa en español el conjunto de características técnicas y de presentación de una publicación periódica o de un programa de televisión o radio. En relación a lo anterior tenemos el verbo formatear que se entiende como la organización, o reorganización, de las diferentes partes de un formato con el fin de mejorarlo o adaptarlo a un nuevo territorio o realidad temporal. Tanto para la creación de nuevos formatos, como para formatear los existentes, el trabajo de guion es fundamental, pues nosotros, mejor que ninguna otra profesión audiovisual, podemos tener idea de conjunto del programa y gracias a esta dar una visión global del mismo que comprenda tanto realización, iluminación o decoración, como la dinámica de contenidos y el tono final. Por otra parte, la profesión de guion en programas e entretenimiento es tan amplia en cuanto a temas y contenidos, que nos obliga a estar al día de la realidad social, y eso es fundamental para hacer una adaptación adecuada de un formato.

Una idea de conjunto es por tanto fundamental para crear un formato nuevo y en ese terreno tenemos ventaja también sobre otras profesiones audiovisuales. Al igual que en ficción suele ser el guionista el mejor creador de nuevas ideas, en programas también tenemos esa capacidad, solo se trata de conocer bien el medio televisivo, sus condicionantes y modas (que las hay) y los géneros de la televisión, para saber enmarcar nuestro nuevo formato en el genero adecuado para cada ocasión.

Para conseguir un buen formato, primero hay que escribirlo y en eso te pueden ayudar los consejos que doy en «Guía de guion«, pero lo más importante lo tienes que poner tú, con trabajo y creatividad.

*En anteriores entradas encontrarás más información sobre formatos.

Síndrome Bergerac

Hoy me planteo una pregunta, algo que lleva tiempo rondando por mi cabeza: ¿padecemos los guionistas de televisión el síndrome Bergerac?

Conocemos a Cyrano de Bergerac, un personaje creado por Edmond de Rostand en 1897, que se basó en la vida del poeta, dramaturgo y pensador del mismo nombre fallecido en 1655. Sabemos que el personaje de Cyrano estaba enamorado de Roxane y escribió para ella versos de amor, pero dejó que Christian, su rival, se atribuyera la autoría y con ella conquistara el amor de Roxane… Esta paradoja ha dado lugar al conocido como ‘Síndrome Bergerac‘, por el cual una persona cede de manera consciente la autoría de sus ideas y aportaciones a otra, como única vía para que se materialicen…

Según estudios de psicología, quienes padecen el ‘síndrome Bergerac’ son personas con falta de confianza y baja autoestima que han asumido que su trabajo pasará desapercibido a no ser que lo presente alguien con sobradas dotes de confianza y éxito social. Una de las funciones que realizamos habitualmente los guionistas de programas de entretenimiento es la de escribir lo que dirán presentadores y colaboradores, y permitimos conscientemente que estos se atribuyan la autoría de nuestras palabras, pensamientos y reflexiones. Este es nuestro trabajo y, por tanto, no implica por nuestra parte que padezcamos ningún tipo de síndrome, sin embargo, a veces es inevitable pensar que somos un poco ‘Cyranos’ de la televisión.

Por suerte, en «First dates» no tenemos ese problema, Carlos Sobera es un profesional honesto, algo que, por desgracia, no abunda. Bueno, la pregunta está lanzada: ¿padecemos el síndrome Bergerac’ aunque sea de forma indirecta? No lo sé, pero está claro que la televisión y el audiovisual nos necesita al tiempo que nos niega reconocimiento. Es una práctica habitual en los contratos de los guionistas de televisión la cesión total de derechos de propiedad intelectual. De igual manera, las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual (SGAE, DAMA…) tampoco nos reconocen -a los guionistas de programas de televisión- ningún derecho, algo que no ayuda a fomentar la autoestima, ni a salir del anonimato… ¿Qué opinan otros profesionales del guion de entretenimiento? Sería interesante saberlo.

ENLACES: Síndrome de Bergerac (enlace) / Cyrano de Bergerac, autor (enlace) / Cyrano de Bergerac, personaje (enlace) / Síndrome Bergerac en la empresa (enlace) / Cyrano de Bergerac en Estudio 1 de TVE (enlace) imagen de portada.

Documental

El documental es, sin duda, el más antiguo de los géneros audiovisuales y también el que más futuro tiene, pero ¿qué es exactamente un documental?

Antiguamente, cuando los documentales solo se podían ver en salas de cine, no había duda, todo lo que no era ficción, era documental. Así, las primeras grabaciones de los hermanos Lumiere están consideradas obras documentales, porque extraen su material de la vida real. Al llegar la televisión y con ella la adaptación del reportaje periodístico surgen las primeras dudas. Hoy día la confusión alcanza ya límites desproporcionados y el término «documental» se utiliza, a veces, como reclamo de calidad y de veracidad, algo que no siempre tiene porqué ser así.

Un documental podríamos decir que es un documento audiovisual sobre un tema concreto (social, personal, laboral…) y una autoría que le permite tomar partido en la narración, con lo cual puede ser (y es) subjetivo y también puede utilizar cuantos recursos artísticos quiera, con la única obligatoriedad de que todas las imágenes estén sacadas del momento que reflejan. De ese modo, las recreaciones, tan de moda últimamente, para mi lo invalidan como tal y lo transforman en otro género llamado «Docudrama», que se basa precisamente en la recreación de situaciones reales hechas por los propios protagonistas o por interpretes. En ese mismo sentido el llamado «falso documental» a mi modo de ver NO es un documental, pues se trata de una ficción sobre supuestos hechos reales.

La diferencia entre documental y reportaje está clara, este último es un trabajo periodístico audiovisual que, por tanto, se le supone una objetividad informativa.

El guion del documental se divide, principalmente, en dos fases, la previa con la recopilación de documentos posibles, así como testimonios y los lugares donde obtenerlos; en la fase posterior del guion es cuando, una vez grabado todo el material, hay que elegir lo que entra en el montaje final y lo que hay que descartar, bien por cuestión de tiempo o bien porque se sale del enfoque que se quiere dar a la obra.

En resumen, el documental es un género cinematográfico, el más antiguo que se conoce dentro del audiovisual que muestra una realidad desde el punto de vista del autor, con lo cual no tiene porqué ser una verdad absoluta. Así de simple lo veo yo, por eso es tan complicado hacer un buen documental, como, por ejemplo, «Balseros» de Carles Bosh y Josep Mª Domènech con guion de David Trueba. Un impresionante trabajo que partió de un reportaje periodístico para convertirse años más tarde en un documental nominado al Goya en 2002 y al Oscar en 2003.

Enlaces de interés: Trailer documental «Balseros» (enlace) / Sinopsis en Filmaffinity (enlace) / Semblanzas y diferencias entre reportaje y documental (enlace) / Wikipedia (enlace)

IBAI y la TV

Ibai Llanos es uno de los ‘streamer’ más conocidos de nuestro país, el más televisivo de todos y el que, probablemente, tenga más proyección de futuro.

Ibai sabe del poder de las redes sociales y su potencial de futuro, pero también sabe que, a día de hoy, el poder real lo tiene la televisión como medio de masas y aunque haya quienes anuncian el final de la TV convencional, Ibai sabe que eso no es cierto. Por eso Ibai ha empezado 2021 abriendo camino en el mundo televisivo y ampliando su arco de actuación por encina de la cotidianidad de Youtube o Twitch. El año 2020 lo terminó dando las campanadas en directo en su canal de Twitch y en febrero hizo un directo desde el restaurante de «First dates» intentando emular sus contenidos. Ahora lo ha hecho desde su propia casa y ha podido comprobar lo complicado que es hacer televisión.

En este punto hay que señalar que las redes sociales pueden ocupar un importante sector del entretenimiento, pero no tienen las mismas características que el entretenimiento televisivo, más pensado para gustar a todo tipo de público. Es cierto que los más jóvenes siguen a los ‘streamers’ en sus directos, pero ¿qué ocurre cuando esos jóvenes cumplen veinte o más años? Ese efecto ya se está produciendo con los nacidos a finales del siglo XX. Esos que ahora tienen entre 20 y 30 años fueron los primeros que siguieron a los ‘youtubers’, sin embargo, ahora que ya tienen una capacidad adquisitiva superior están volviendo a la televisión convencional y ven programas como «Supervivientes», «Mask singer» o el mismo «First dates«.

Ibai sabe que solo dominando ambos medios podrá tener posibilidades de futuro y en esta aventura cuenta con el apoyo de Twitch (Amazon) que está en plena expansión y con el respaldo de Vizz (Webedia), su agencia y la de muchos otros destacados en redes. Ibai hace sus directos, pero también ha empezado a hacer entrevistas en «Charlando tranquilamente» donde ya ha tenido a Gerard Piqué, Sergio Ramos, Nicki Nicole entre otros y tiene previsto entrevistar a otras muchas estrellas de la música y el fútbol. Algo que empieza a combinar con sus apariciones en programas de televisión de máxima audiencia.

Y es que Ibai tiene intuición y tiene personalidad, pero no debe tener prisa por asaltar la televisión, porque este es un medio complicado que no perdona los errores.

Enlaces: «Charlando tranquilamente» (enlace) / Ibai en Twitch (enlace) / Ibai en el restaurante de «First dates»-resumen- (enlace)

El guion en los Goya 2021

El guion en una gran gala como son los Premios Goya suele pasar desapercibido, sin embargo, este año el guion ha tenido mucha presencia y yo lo catalogaría como de muy eficaz y acertado.

La gala de los Premios Goya es, posiblemente, el evento televisivo más arriesgado del año, porque quien se ponga al frente tiene más que perder de lo que pueda ganar, y este año todos sabemos que el riesgo era mayor que nunca. Antonio Banderas dio un paso al frente y asumió el reto, y el resultado ha sido digno de elogio por cualquiera que sepa algo de audiovisual. Por suerte, el guion, un buen guion, ha sido la herramienta que han utilizado Banderas y María Casado para plantear esta entrega de premios. La piedra angular de esta gala han sido los miles de trabajadores anónimos que hacen posible el cine y cualquier producto audiovisual y a ellos se dirigió Antonio Banderas con un magnifico monólogo de entrada, dando visibilidad a los trabajadores imprescindibles en cualquier rodaje, desde los conductores o personal de catering, hasta maquillaje o iluminación. Y con un estudiado movimiento, lleno de simbolismo, Antonio dio la espalda a la cámara y saludó a los nominados que desde sus casas se asomaron al Teatro del Soho gracias a una espectacular pantalla. Un nuevo equilibrio de fuerzas ha surgido: espectadores y nominados pueden estar en casa, mientras que los trabajadores (tanto delante como detrás de la cámara) hacen posible a gala…

El tono general de la gala y de su guion fue sobrio y austero, como corresponde a los tiempos extraños que estamos viviendo. A nivel institucional no estamos para fiestas ni para risas. Vivimos una caída de la economía mundial sin precedentes desde la segunda guerra mundial y el cine no se escapa a esta situación con las salas cerradas durante muchos meses y los rodajes parados, 2020 ha sido para el cine el peor año de los últimos tiempos, algo que han aprovechado las plataformas para situarse en el mercado con unas consecuencias económicas que aún no somos capaces de baremar.

Una gala austera que premiaba a unas películas que pocos habían podido ver era de esperar que tuviera una audiencia baja, a pesar de eso, los titulares de prensa no pueden evitar la ‘sangre’. Una media de 2.482.000 espectadores siguieron la retransmisión. Muchísimas personas para los tiempos de audiencias megafragmentadas que vivimos. Estamos en plena destrucción (y cambio) del sistema (de todos los sistemas) y Antonio Banderas lo dejó claro en su monólogo inicial al hacer referencia al lugar que ocupa el Teatro del Soho, inaugurado en 1907 con el nombre de Cine Pascualini destruido y vuelto a levantar. El cine ha sufrido una grave destrucción en 2020, pero se levantará y resurgirá de sus cenizas, de eso no hay duda.

El guion de la gala de los Premios Goya 2021 está firmado por Antonio Banderas y María Casado con la colaboración de Marta González y Javier Jáuregui por parte de TVE y Sergio G. Sánchez y Virginia Yagüe de la Academia de Cine.

Artículos de interés relacionados con la gala: Aspectos técnicos en «Panorama audiovisual» (enlace) / Aspectos organizativos en «El País» (enlace) / Audiencias históricas «Vertele» (enlace) / Aspectos simbólicos «Diario Sur» (enlace). / Imágenes «RTVE» (enlace)