Entrevistar a la entrevistadora

La entrevista es uno de los géneros televisivos más atractivos para un guionista, pero también es de los más difíciles y, para rizar el rizo, nada más complicado que entrevistar a una gran entrevistadora, como es Teresa Campos.

En su canal de youtube (Enredados) se puede ver la entrevista que María Teresa Campos le hizo a Isabel Gemio. No hay referencias sobre quién hizo el guion de la entrevista. Es una entrevista elegante y agradable, pero con interés, es decir, no rehuye de los temas más espinosos o difíciles que se le pueden preguntar a Isabel, pero lo hace envolviendo cada pregunta en un ambiente amable y acogedor para que el invitado no se sienta violento, pero que se vea obligado a contestar. Los tiempos también son importantes, no hay que hacer preguntas demasiado largas, ni dejar que el invitado se explaye en exceso. Por otra parte, las reglas de cortesía audiovisual (sobre todo cuando el entrevistado no cobra) obligan a preguntar por temas que puedan beneficiar económica o anímicamente al invitado, así Teresa Campos le pregunta a Isabel Gemio por su fundación, por su canal de Youtube e incluso no escatima en las alabanzas al documental ‘Jóvenes invisibles’. No hay duda de que Teresa Campos es una gran entrevistadora y sigue demostrándolo, aunque ya no esté en televisiones comerciales.

El reto más grande para un entrevistador es el de entrevistar a una gran entrevistadora, y en los últimos meses han sido unos cuantos los que lo han intentado con Teresa Campos y ninguno ha salido bien parado. Toda la elegancia y el respeto de la Campos cuando entrevista, se convierten en furia cuando se siete atacada en una entrevista. En los últimos meses la hemos visto revolverse contra Jorge Javier Vázquez, Isabel Gemio, Enma García… Todo el alarde de cariño y amabilidad que tiene en sus entrevistas se transforma en dardos envenenados si ella considera que están faltando a la hospitalidad audiovisual. Y es que Teresa Campos domina los tiempos y los pulsos de las entrevistas ya sea la entrevistadora o la entrevistada, así es que, quien esté preparando la próxima entrevista a la Campos le recomiendo que se lo piense bien y actúe con mucho tacto, si no quiere salir escaldado.

*Entrevista de Teresa Campos a Isabel Gemio (enlace)

Escena en blanco y negro

En Amazon Prime hay un programa de entrevistas musicales llamado «Escena en blanco y negro» y allí ha nacido una nueva estrella de la televisión: María Casado. Por supuesto, María ya era conocida, pero nunca antes se había mostrado ‘tan de verdad’ como en estos programas.

«Escena en blanco y negro» tiene una estructura muy sencilla: monólogo de entrada y salida y entrevista a un artista que canta entre bloques de preguntas sobre diferentes temas. No tiene más, ni lo necesita. El pilar narrativo está en la entrevista de María Casado, a la que se le nota que se ha librado del ‘corsé’ de la televisión pública y aquí se muestra directa y simpática, pero incisiva, al tiempo que despliega intimidad y sinceridad.

El blanco y negro da título al programa, pero también le da ese toque preciosista que, como dice Banderas, es la mezcla perfecta de teatro, cine y televisión. Un lujo de matices que sería imposible en una televisión convencional. En cuanto a la música, no hay duda de que suena muy bien, son grandes interpretes, pero acompañados por una orquesta de verdad, la orquesta sinfónica de Málaga y en un teatro muy bien sonorizado.

En cuanto al guion, no hay referencia en los créditos, pero sí se habla de que el programa es una idea original de Antonio Banderas, que reconoce la autoría de sus monólogos. Supongo que la preparación de la entrevista ha corrido a cargo de la propia María Casado y se notan sus años de trabajo en este terreno. No hay que olvidar que la entrevista, como género televisivo, pertenece al mundo del talk-show y aquí es fundamental el trabajo de guion, tanto en la obtención de una documentación adecuada, como en la elaboración de un cuestionario coherente. En ambos casaos María demuestra mucha eficacia, si es que realmente ha sido ella la autora del guion de las entrevistas.

En resumen, «Escena en blanco y negro» es un programa bueno bonito y ¿barato? No, porque la calidad, la intimidad y la cercanía de este programa no tienen precio.

Mi enhorabuena Antonio y María, y un fuerte aplauso para Amazon Prime video, el teatro del Soho y para Málaga.

Entradilla

El término ‘entradilla’ en el español televisivo tiene varios significados, pero aquí nos interesa el que hace referencia al guion de programas de entretenimiento.

En su origen la ‘entradilla’ es un término periodístico tal y como recoge el diccionario de la RAE: «Comienzo de una información periodística que resume lo más importante de ella». Está claro que una ‘entradilla’ periodística clásica solo buscaba resumir un contenido más amplio, sin embargo, en los programas de televisión se empezó a usar el término ‘entradilla’ para dar paso a un vídeo o para presentar a un invitado. Este cambio fue fundamental para que los guionistas implementáramos (qué bien queda esta palabra siempre) en la ‘entradilla’ un concepto de atracción, es decir, además de resumir lo que iba a ocurrir, también debía servir para atraer la atención del espectador y evitar su huida a otra cadena.

En el recuerdo de todos están las mega-entradillas que hacían clásicos presentadores del pasado para presentar a cantantes o celebrities en sus programas, en las que, de forma pomposa, desgranaban una serie de logros antes de mencionar el nombre de la estrella. Por ejemplo, si querían presentar a Raphael en un programa de los años ochenta o noventa, la ‘entradilla’ podría haber sido algo así: «A continuación vamos a recibir a un hombre que ha conquistado con su voz mas territorios que Alejandro Magno, un cantante que ha paseado el nombre de España desde Nueva York hasta la plaza roja de Moscú. Un artista cuyo nombre representa los valores más arraigados de nuestra civilización. Con todos nosotros Raphael…» Y entraba Raphael en el plató entre aplausos enfervorecidos del público y con los espectadores en casa impresionados, porque no sabían si iban a presenciar el debut de ‘El Cordobés’ como cantante o a asistir a la resurrección del Cid campeador como rockero…

En la actualidad prima más la naturalidad y la sencillez, pero sin olvidar que la ‘entradilla’ debe servir no solo para avanzar un contenido, sino también para atraer y fidelizar al espectador, por eso ahora sería más afectivo algo así: «Saludamos ahora a Raphael un cantante con mucho pasado, pero que siempre mira al futuro, un aplauso para él» Una ‘entradilla’ corta y contundente. El simple nombre de Raphael ya convoca y atrae espectadores, por tanto, no tiene sentido retrasar su mención, es mejor empezar por él y luego acompañarlo de una frase que complemente, no hace falta más para tener una buena ‘entradilla’ que cumpla con su función de avanzar y atraer la atención del espectador.

Diferencias de guion

¿Qué diferencias hay entre un guion de ficción y el de un talk-show? (por ejemplo)

La gran diferencia, evidentemente, es que el primero parte de una situación ‘inventada’ (no necesariamente por los guionistas), mientras que en el segundo se entrevista a personas reales, que cuentan algo relacionado con sus vidas reales.
Esa es la gran diferencia, luego hay otras particularidades que los diferencian como son los diálogos en uno y los cuestionarios en el otro; los diferentes ingresos de los guionistas en uno y en otro; los tiempos de trabajo…  
A parte de esas cuestiones, no hay más diferencias, en ambos trabajos el guionista debe estructurar el contenido, ordenar la información y darle una cohesión narrativa para que llegue al espectador de forma dosificada y mantenga el interés. Esto es así en una ficción y en un talk-show.

Imaginemos un programa que va a entrevistar a un señor que ha visto un OVNI. En la entradilla lo presentaremos como tal y con ese dato mantendremos la expectación. Lo primero a tener en cuenta es que no es conviene que este señor cuente demasiado pronto su experiencia con el OVNI, eso tendremos que reservarlo para el final. Primero hay que descubrir cómo es esa persona, ¿es un abogado ilustre el que ha tenido esa visión? ¿Es un misionero recién llegado de África? ¿O es quizá es un funcionario público aficionado a las sustancias psicotrópicas? Esa es la clave de una entrevista en un talk-show, conocer a la persona, interesar al espectador con la historia de ese señor y, para terminar, que nos hable de su OVNI, cuándo lo vio, qué había comido (y bebido) ese día, y demás detalles de interés ufológico…
De forma muy resumida, pero este es el trabajo de guion en televisión, similar al de ficción, pero no tan bien reconocido, ni remunerado, aunque igualmente emocionante y lleno de magia, eso sí, para disfrutarlo hay que saber valorar la realidad y sus múltiples vericuetos, sobre los que hay que estructurar, ordenar y dosificar, al tiempo que aportamos toda la innovación posible al programa, pero sin desvirtuar la esencia del mismo.

*Imagen: Programa «Esta es mi gente» Telemadrid

Guion / guión

Ser guionista es muy complicado tanto que, a veces, no sabemos ni cómo se escribe… Me refiero, claro está, a la polémica con la tilde de guion. Ya habrán visto que yo tengo clara cuál es mi opción, pero me gustaría explicar los motivos.

Cuando empecé a ser, o a querer ser, guionista, allá por el principio de los 90, la tilde dominaba nuestro oficio y era una tilde que acentuaba con mucha claridad qué éramos y qué teníamos que hacer como guionistas. En el año 1993 hice el «Máster de guión de la Universidad autónoma de Barcelona», allí nos dieron clase los mejores profesionales del momento desde José Luis Borau hasta Joaquín Oristrell, pasando, por supuesto, por Lola Salvador o Lorenzo Vilches. Todos nos dejaron claro que el guion es una guía, por eso un guionista es quien establece unas bases, unas normas, para que sobre ellas se levante una producción audiovisual, ya sea esta un largometraje, una serie o un programa de televisión. Por tanto, somos profesionales de la norma y nuestra herramienta principal es el lenguaje, en este caso el español. Nuestro trabajo es el de ordenar ideas y conceptos y crear un mundo coherente en el que ser original significa saber buscar en el origen de las cosas y justificar su existencia. Así de simple, pero también así de complicado.

Por tanto, si nos dedicamos a crear una norma, a establecer una guía sobre la que se levantará una creación audiovisual, no podemos, ni debemos, despreciar el trabajo de quienes crean la norma sobre la que trabajamos nosotros, o sea, el idioma español. Puede gustarnos más o menos la norma, pero no debemos quebrantarla. Yo acepto guion sin tilde porque es lo que marca la norma actual del idioma español, si esta cambia algún día yo cambiaré. Reconozco que me costó llegar a esta conclusión, porque yo también prefería la tilde ya que me había ‘criado’ con ella, pero el idioma es una convención, es un código de comunicación y no un capricho romántico. Por lo menos, así lo veo yo.

Especiales de navidad

Estamos en Navidad y todos los programas hacen especiales para estas fechas, los guionistas y creativos se esfuerzan por buscar nuevos conceptos con los que sorprender a su audiencia, y eso está muy bien, pero no hay que olvidar que ante todo hay que cumplir dos leyes fundamentales:

La primera norma que debe cumplir un programa de navidad (y de cualquier época del año) es la de ser fiel a sí mismo, es decir, no es igual el programa especial que puedan hacer en «Cocina abierta de Karlos Arguiñano» que en el de «El concurso del año». Ambos se emiten en la misma franja horaria, pero sus contenidos son muy distintos y esto que puede parecer de Perogrullo no conviene olvidarlo a la hora de escribir o preparar un especial de navidad. Los espectadores tienen presente qué programa ven y qué esperan de ese programa, por tanto no se les puede defraudar. El especial de navidad de un programa de cocina tendrá que cocinar y emplatar, pero lo hará con platos navideños. Ocurrirá igual en el concurso, habrá concursantes y preguntas, pero estas girarán en torno a la navidad, o el presentador llevara un gorrito de Papá Noel… En los especiales se puede sumar todo lo que se quiera, pero nunca se debe restar en los contenidos propios de ese programa, porque al hacerlo se puede defraudar a la audiencia.

Y esto nos lleva inevitablemente a la segunda ley, un especial de navidad de cualquier programa debe contener los tópicos de la navidad. Sí, un especial para estas fechas debe hablar de paz, amor, espíritu navideño, etc, etc… Claro que, si el programa es cañero, o irreverente, podrá utilizar esos conceptos para hacer humor con ellos o, simplemente para darles la vuelta y mostrar el cinismo de la sociedad, por ejemplo.

En «First dates» este año también hemos hecho especiales de navidad que se empiezan a emitir hoy mismo y que justo ayer terminé de escribir el último OFF. Para nosotros el concepto esta claro, tenemos un restaurante en el que se busca el amor de pareja, por tanto, en los especiales de navidad tenemos la obligación de que el amor se multiplique o, por lo menos, que esa sea nuestra intención y yo creo que este año lo hemos conseguido bastante bien, los resultados los iremos viendo a lo largo de esta semana y la siguiente.

Contenidos

En televisión o, mejor dicho, entre los que hacemos televisión hay un continuo roce entre ‘los de contenidos’ y los de ‘otros departamentos’ que, a veces, nos culpan de complicar el trabajo a los demás. Por eso ahora me gustaría plantear ¿qué son los contenidos y quién pertenece a esta categoría?

Según lo veo, de contenidos somos todas las personas que trabajamos en un programa de televisión. ¿Habría programa sin iluminadores o realizadores? Por supuesto que no. ¿Habría programa sin productores y programadores? Sin duda no. ¿Habría programa sin redactores, guionistas o directores? Imposible.

Por tanto, todos somos de contenidos, porque el contenido es todo, es la luz, es la imagen, son los invitados, son los comunicadores, y es lo que se dice y cómo se dice. Todo es contenido, por eso es estéril y destructivo cuando en un programa hay enfrentamientos entre los distintos departamentos. Solo cuando todos los profesionales de un programa trabajan en armonía, los resultados de ese programa serán coherentes con su esfuerzo… Por lo menos, eso pienso yo.

Verdades y mentiras

Mucho se ha hablado, y se seguirá hablando, sobre la verdad y la mentira en televisión, pero nadie podrá llegar a una conclusión definitiva. Si me preguntan si en la televisión se miente, la respuesta es sí, mentiría si dijera lo contrario, sin embargo, ¿se miente más que en cualquier otro medio de comunicación? La respuesta es no. Todos los medios de comunicación mienten cotidianamente y también todos dicen la verdad con regularidad.

La televisión es una ventana y como tal ni miente ni dice la verdad, en todo caso puede ofrecer interpretaciones de la verdad, pero el espectador es libre de elegir esa u otra interpretación para entretenerse. Por suerte hay muchas cadenas y muchos tipos de programas, posiblemente haya alguno para cada uno de nosotros, solo se trata de elegir el que mejor relación tenga con nuestra forma de ser o de pensar. No hay que olvidar que los contenidos en el entretenimiento están basados en opiniones, en las de sus creativos, directivos o comunicadores, sobre todo en los programas de talk-show.

En abril pasado, Jordi Évole entrevistó a Joaquín Sabina y este reconoció que aceptaba participar en el programa porque los espectadores de «Lo de Évole» eran personas como las que forman su círculo íntimo, «las que yo quiero» creo recordar que dijo. Es toda una declaración de intenciones y un motivo tan bueno como cualquier otro para participar en un programa ya sea como invitado o como espectador.

Por eso, según lo veo yo, no hay que despreciar los contenidos de la televisión, siempre habrá programas que digan verdades o mentiras, porque eso dependerá de nuestra forma de entender la realidad. Lo mejor es que, a quien no le guste un programa, o crea que miente deliberadamente, que no lo vea. Así de fácil.

Estructuras audiovisuales

Todo en la vida tiene una estructura, las células la tienen, los estados la tienen, también la tienen los edificios… ¿por qué no la iba a tener un contenido audiovisual? Para escribir el guion de un programa concreto es muy importante conocer la estructura del mismo, aunque solo haya que escribir en una sección, hay que conocer la estructura completa, para saber dónde se está trabajando y de qué forma hay que hacerlo para no “desentonar”.

Para determinar la estructura de un programa hay que ver todos los elementos que lo componen y discernir los que son importantes y los que son un mero adorno. Todos ellos componen la estructura del programa, algo que no hay que confundir con el esquema. En este solo están los elementos principales y no tienen ninguna característica personal o artística. Por ejemplo, el esquema de un programa concurso «Game show», de cualquiera de ellos, tendrá dos elementos fundamentales: un conductor que hace preguntas y unos concursantes que dan respuestas. No hay más.

Sin embargo, en la estructura de un concurso en concreto ya veremos las características diferenciadas de ese concurso como son el tipo de preguntas y su dificultad; la personalidad del conductor-a; el perfil de los concursantes y el nivel de respuestas que se exigen de ellos. No es lo mismo «El concurso del año» que «¿Quién quiere ser millonario» sin embargo, en ambos hay preguntas concretas y sólo una respuesta posible.

En la «Guía de guion» hay más recursos y consejos para identificar los esquemas y las estructuras de los diferentes tipos de programas.

ENLACES: Programa «¿Quién quiere ser millonario?» / Programa «El concurso del año»

El guion de un talk-show

El talk-show o programa de entrevistas, es un género muy asequible para la televisión. En su concepto clásico se trata de programas en los que los invitados cuentan algo personal, pero estos pueden ser famosos o anónimos, pueden haber vivido una experiencia concreta o, simplemente, ser expertos en la materia de la que se trata. El programa «Órbita Laika» está considerado un late night de divulgación científica, por tanto, un talk-show de la ciencia.

También otros programas están innovando el género, «Oprah’s book club» es un talk-show literario que se emite en Apple TV+. En nuestro país, «Salvados» también se podría considerar un talk-show en algunas de sus emisiones, aunque en este caso no se desarrolla en un plató, sino que discurre en escenarios ‘naturales’.

El guion de un talk-show tiene que tener claro que está al servicio de la entrevista o entrevistas que se realizan en el programa, por tanto, quien se encargue del guion deberá conocer el objetivo de estas, es decir, debe tener claro qué espera el programa que cuente ese invitado. Al elaborar el cuestionario se tendrá en cuenta cuál es el objetivo y se pondrá toda la intención en conseguir que el invitado cuente eso que tiene que contar… La coherencia narrativa es fundamental en este tipo de programas, para que el espectador no se ‘despiste’ y pueda sentirse integrado en el contenido. En el guion de continuidad de un programa de estas características también es importante cuidar los «PASO A…» los distintos invitados o temas.

En la «Guía de guion» hay más recursos y consejos para escribir un guion de programa lo más consecuente y efectivo posible.

ENLACES: entrada referida al talk-show en Wikipedia / Programa «Órbita laika» RTVE / Programa «Salvados» Atresmedia

First dates

«First dates» es el dating con mayúsculas de la televisión actual, un formato que ha cambiado la forma de hacer entretenimiento observacional. Se nota que no soy objetivo ante este programa, pero es que, realmente, es un formato único.

«First dates» es una creación de la productora británica Twenty Twenty que está triunfado en todos los países por su forma directa y espontánea de poner en contacto a personas y voluntades en busca del amor. De todos los territorios donde «First dates» se ha puesto en marcha fue en España donde la apuesta implicó un mayor riesgo. En 2015 Cuatro se interesó por el formato, pero con la idea de convertirlo en un programa diario para el access, a pesar de que era un prime time semanal.

El reto fue complicado, no solo por el incremento en horas de emisión, sino también por el poco tiempo del que se dispuso para el arranque, pero gracias a Yolanda Martín Campayo, al equipo inicial del programa (entre los que me incluyo), así como al apoyo incondicional de Warner Bros y Mediaset el resultado fue un éxito de audiencia y de crítica.

Si analizamos el esquema de First dates vemos que hay tres elementos fundamentales: los invitados (dos desconocidos que tendrán que conocerse); el restaurante, un lugar tranquilo y romántico; el staff, un equipo humano que rema a favor del entendimiento entre desconocidos. En su estructura estos elementos adquieren su verdadera dimensión y repercusión.

El programa cuenta con la personalidad de Carlos Sobera, auténtico imán para el entendimiento, así como el esfuerzo del resto del staff. Muy importante es también el trabajo de casting y de grabación que crea en los solteros un ambiente propicio para el amor. Una vez grabadas las citas, en las que los invitados reaccionan a su libre albedrío, llega el momento de unir todas las piezas en edición y es precisamente ahí donde se produce un nuevo giro que da lugar a un programa fresco y espontáneo donde podemos conocer a las personas en toda su dimensión.

«First dates» no sería lo que es sin los que estuvieron, los que estaban y los que están, porque todos tenemos la esperanza de que el amor siga triunfando en televisión.